noviembre 16, 2007

Diestra y k0zììííTTahh

Hace algo de tiempo, ni mucho ni poco, cerca de aqui mismo, vivia una muchachita diestra que siempre estaba parada bajo el mismo Cerezo, con hojas color concha de vino y tronco blanco de raíces rojas.


Aquella muchachita era bastante curiosa, pues siempre llevaba dos objetos consigo: una pluma blanca y brillante en la mano derecha, y un puñal plateado en la izquierda, cuyas funciones iban mas alla de la simpleza de su estructura. De vez en cuando usaba uno a la vez, pero no lo suficiente para desgastarlos, por lo que se encontraban casi en perfecto estado.


Cierto dia, la muchachita parada como siempre, debajo de su distintiva morada, vio aproximarse desde la lejania una cosita, jamas habia visto a esa cosita, ni siquiera por los alrededores de aqui mismo, por ende no debia pertenecer a la region.


Aquella cosita aparentemente con actitudes y sentimientos de cosita, poseia una forma que no podia ser clasificada como animal, vegetal o mineral, ni mucho menos solida, liquida, gaseosa o incluso plasmatica, apesar de ello conservaba la forma que cualquier cosita podia llegar a tener, pero lo que realmente hacia que ésta en particular fuera peculiar eran: sus ojos y el hecho de no poseer boca.


La muchachita no notó la falta de esta ultima carasteristica particular sino hasta que la cosita se acerco demasiado a ella, no media mas alla de 15 cm y poseia expresivos y destellantes ojos celestes.


-Hola! - la cosita abrio mucho sus ojos, sin duda denotaban alegria-neriviosismo


Claro está, ella sabia que con un lenguaje verbal no podia conseguir la comunicacion tan ansiada que aquel ente le habia despertado, pero creia que un saludo no se le niega a nadie, entonces fue cuando noto que aquella cosita estaba herida...no lo suficiente como para el escandalo que hizo la enigmaica criatura cuando la muchacha se aproximo para examinarla, sin embargo, segun su evaluacion...era profunda...

Entonces la niña hizo algo que jamas habia hecho...dejo de lado su daga y tomo a cosita entre sus manos y le paso la pluma suavemente por aquella extraña herida...

...


[continuara..]


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